Cada mes, compartimos los puntos de vista de una/un integrante de nuestra comunidad científica.
Cada mes, compartimos los puntos de vista de una/un integrante de nuestra comunidad científica.
Valeria Abusamra
Investigadora del CIIPME-CONICET, Directora del Programa de Ciencias del Comportamiento en el ITBA, Profesora de la Universidad de Buenos Aires y de la FLACSO. Buenos Aires, Argentina.
La Profesora Valeria Abusamra es lingüista y científica cognitiva y reside en Buenos Aires, Argentina. Trabaja como Investigadora Independiente en el CONICET y como profesora en la Universidad de Buenos Aires y en FLACSO. También dirige el programa de grado en Ciencias del Comportamiento en el ITBA y codirige un programa de Maestría en Neuropsicología Infantil en la UNSAM.
Su trayectoria académica comenzó con una fascinación por el lenguaje, pero pronto evolucionó hacia una pregunta más amplia: ¿cómo aprendemos a leer, comprender y pensar con los textos? Ha dedicado su trabajo al estudio de la comprensión lectora y al desarrollo de herramientas de evaluación y programas de intervención basados en pruebas y utilizados en escuelas de contextos hispanohablantes. Ha escrito libros sobre la ciencia de la lectura y el desarrollo de la alfabetización, y le apasiona especialmente traducir investigaciones complejas en conocimientos accesibles para profesores/as, familias y responsables políticos.
Se compromete a reducir la brecha entre la investigación científica y la práctica educativa. Cree que la ciencia no debe permanecer confinada a las revistas académicas, sino que debe circular, traspasar los muros institucionales, entrar en las aulas y formar parte de nuestro patrimonio cultural común. Más allá de la academia, le encanta viajar y compartir un asado y una copa de vino con amistades. Es más feliz rodeada de libros, pensando en cómo contar historias científicas de maneras que despierten la curiosidad y nos recuerden que aprender es, en definitiva, una de las aventuras más humanas.
Descripción de su trabajo
– Diseñar herramientas de evaluación teóricamente fundamentadas para comprender mejor las habilidades cognitivas y lingüísticas que hacen posible el aprendizaje, especialmente las relacionadas con la lectura y la escritura.
– Explora cómo las oportunidades educativas, el contexto social y la desigualdad configuran el rendimiento de estudiantes en la lectura y la comprensión de textos.
– Investigar cómo las tecnologías digitales están transformando los hábitos de lectura, la atención y las formas en que construimos significado a partir de los textos.
– Estudiar la difusión de neuromitos, mitos lingüísticos y concepciones erróneas educativas, y desarrollar estrategias para reemplazarlos con conocimiento basado en evidencia.
– Desarrollar progresiones de aprendizaje para la educación primaria que traduzcan los hallazgos de las ciencias del aprendizaje en vías coherentes para el aula.
– Actualmente, está trabajando en lo que podría describirse como una "Guía de Neurociencia 1.0" para lectoras y lectores curiosos que desean comprender mejor cómo el cerebro sustenta el aprendizaje, el lenguaje y la experiencia humana.
Principales resultados
Trabajar con el lenguaje es, en muchos sentidos, trabajar con lo que nos define. Habitamos el mundo a través de las palabras: nombramos, recordamos, discutimos e imaginamos con ellas. Sin embargo, hay una distinción sutil que a menudo pasa desapercibida: mientras el lenguaje hablado se desarrolla casi sin instrucción formal, la lectura y la escritura son logros culturales. No surgen por sí solas. Requieren enseñanza, práctica, tiempo y oportunidad. Y esta realización simple pero decisiva nos devuelve la pregunta: a las condiciones que creamos —o dejamos de crear— para que cada generación pueda heredar el derecho a leer, pensar y comprender.
A lo largo de los años, su investigación ha demostrado que las oportunidades educativas dejan huellas profundas. Los hábitos de lectura fortalecen la comprensión; el vocabulario sigue siendo un poderoso predictor incluso en la adolescencia; las largas horas de exposición a pantallas no son neutrales; y muchos estudiantes en grados avanzados tienen dificultades con textos complejos porque nunca consolidaron completamente las habilidades de decodificación. Su equipo también ha examinado cómo se arraigan y circulan los neuromitos y mitos educativos —a menudo viajando más rápido que la evidencia científica— y cómo tales ideas erróneas dan forma a las decisiones del aula.
Quizás lo más revelador ha sido observar lo que sucede cuando ciertas habilidades pragmáticas se ven afectadas: cuando los individuos tienen dificultades para leer entre líneas, captar la ironía, interpretar la prosodia emocional o comprender los estados mentales incrustados en las narrativas. En esos momentos, queda claro que el lenguaje no es un accesorio de la mente, sino su arquitectura visible.
Si hay un mensaje que le gustaría compartir con el mundo, es este: la comprensión no es un privilegio natural; es una conquista cultural. Y como toda conquista, puede expandirse o erosionarse. Depende de cuánto estemos dispuestos a invertir —con evidencia, compromiso y responsabilidad colectiva— en el desarrollo del lenguaje y la alfabetización.

















